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Una experiencia lúdica improvisada

Crónica de una comunión

 

Los juegos improvisados, son geniales. Esos que inventan los chicos cuando se juntan y salta la frase ¿A qué jugamos?

 

Debo decir que a veces, veo que están muy acostumbrados a que se les den los juegos.

 

Y a medida que crecen se acostumbran a improvisar menos, a pedir, o a recurrir a lo ya armado, comprado o tecnológico. - Twitear

 

Por eso, quiero contarles esta vez una anécdota, algo que me pasó hace unas semanas, cuando fuimos a la fiesta de una comunión.

 

Sí, en una comunión no suele haber juegos, no se preparan actividades de antemano para los niños. Es más bien un momento de encuentro y los niños si juegan lo hacen libremente.

 

Pero me encontré con esta realidad que antes les decía: no sabían a qué jugar.

Ya estarán adivinando quién dejó la mesa de “los adultos” y se fue a proponer juegos… jajajaja

 

¡Sigan leyendo porque el desenlace es esperanzador!

 

La realidad es que no “había nada especialmente diagramado para jugar” Así que había que arreglarse con las cosas típicas de una reunión de comunión.

 

Búsqueda del tesoro

Les plantee a las niñas, de diferentes edades pero la mayoría mayor de 10 años, aunque había más chiquitas también, hacer una mini búsqueda del tesoro improvisada. Dos o tres pistas, a ver si se entretenían. Quedaron esperando que terminará el momento de cenar, porque querían ansiosas jugar.

 

Dicha búsqueda fue, ya les digo, más que sencilla. Pedí una bolsita de palitos salados (para hacer de tesoro) a la mamá de la nena que tomó la comunión, y en servilletas blancas de papel armé tres pistas.

Lo bueno, es que estábamos en un lugar hermoso, con un quincho grande y un patio y fondo muy lindo, con arbolillos, macetas, faroles. Y había que aprovechar ese lugar al aire libre.

 

Debo decir que al revés de lo que pensaba, niños ya de más de 10 años, se engancharon super bien! No cuestionaron la precariedad del juego, se entusiasmaron como si les hubiera comprado el TEG, les juro.

 

Al encontrar el tesoro, volvieron a donde me encontraba ¿Nos armas otra búsqueda? Les propuse otro juego…

 

Digalo con mímica

Con las mismas servilletas blancas de papel, escribí 6 palabras: elefante, Harry potter, albañil, maestra, y no me acuerdo que más.

Dos grupos de niñas: como eran seis, quedaban tres y tres. Cada una tomaba un papelito de mi mano y se lo representaba a las otras dos del grupo. El grupo que más acertaba ganaba.

 

Otra vez, fue un éxito. Con nada. Juegos milenarios si los hay. Pero es que allí estaban, las niñas, el aire libre, y nada que las distrajera; la mejor opción: jugar.

 

Y es por eso que reflexiono, en la importancia de darle a los niños momentos como este. Sin nada. Porque esos momentos, tienen mucho. Sobre todo, tienen aburrimiento: la base de la creatividad. - Twitear

 

 

 

Explotar globos

Y si… pidieron más juegos. Pero les dije que les proponía uno más…

Pedí a la mamá de la niña, esos globos blancos y amarillos que estaban colgados. Con seis me bastaba. Se los ataron a los tobillos. Y a correr tratando de explotar en de los demás, sin que exploten el tuyo.

 

foto tomada de internet

Adrenalina, correr, como en las viejas épocas.

¿Saben cómo siguió? Les dije ahora les toca a ustedes, que cada grupo invente un juego y lo juegan.

Y después de eso… no hizo falta nada más. Siguieron inventando juegos ellas solas, toda la reunión.

 

¡¡¡Pero claro!!!… Si esta en su esencia de niños inventar a qué jugar! Solo necesitaban un empujoncito para recordarlo, pero sobre todo…nada con que distraerse, un poco de aburrimiento, y ganas de jugar!

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